Tengo varias tristezas acumuladas que me pesan en el alma, como el futuro desalentador de los orangutanes, el derrame de lodo rojo, el derrame de petróleo en el Golfo de México, las manos atadas de no poder hacer nada, la pelea eterna de querer convencer a una sociedad que el reciclaje funciona, cuando ni siquiera nos hemos educado de la lanzar la basura en la papelera, pero lo que más me pesa es la inmadurez de querer tantas cosas y no decidirme por nada. Esta indecisión que me tiene atada a una silla para pagar las cuentas. Que al final, se ahoga en rabia, es esta falta de coraje. El coraje que necesito para reinventarme. El coraje que necesito para empezar nuevamente.
1 comentarios:
La tristeza va y viene, nosotros nos quedamos.
Publicar un comentario en la entrada